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Si hay algo que sé con certeza es que cuando digo que hago coaching telefónico, seguro que más de uno y de dos, y de tres dirán que eso es una locura.

El coaching telefónico, al menos en España (que no en otros países) no tiene muy buena prensa. Ahora vienen las preguntas que podríamos hacernos:

¿realmente funciona peor ó de forma diferente al presencial?

¿Son solo prejuicios?

¿Es puro y total desconocimiento?

La primera vez que vi en internet que había coach que lo hacían por teléfono, lo vi en una página de un coach hispano, la verdad, lo vi raro. ¡Qué raro! yo  he estudiado  PNL, y el estar con la otra persona era fundamental, y si a esto le sumamos que siempre he creído que las relaciones de verdad se forjan cara a cara, viendo como se mueve, como lo dicen, etc., no le día ni la más mínima oportunidad ó posibilidad al coaching telefónico. Lo descarte sin más.


En dos palabras: puro prejuicio.

Después de un tiempo, cuando empecé a recibir noticias de que otros coaches a los que tenía en alta estima estaban haciendo coaching telefónico, empecé a cuestionarme, si podía al final ser efectivo o no. y después de mucha pensar sobre ello decidí que tenía que probarlo.

Lógicamente para que la prueba saliese bien tenía que eliminar de mi cabeza todos los prejuicios  que tenia. Y que no eran pocos por cierto.

Y así fue...
 

Llegó el día de la prueba.

Tuve mi primera sesión de coaching telefónico. Y para total sorpresa, salió estupenda, y lo más asombroso: después de 5 minutos de sesión, se me había olvidado completamente que la conversación estaba siendo por teléfono. Y aquí está una de las claves principales:

el coaching es conexión, es olvidarte de ti para centrarte en el otro, para generar una corriente de energía, de comunicación, que va más allá del medio que usas.

¿Puede hacer un ciego un excelente coaching? por supuesto que sí. Y no tiene la visión para ello. Pero afina sus otros sentidos y los usa con muchísima más sensibilidad que nosotros, con lo cual la información que pierde a través de la vista, la gana a través de otros sentidos

Hoy puedo decir sin lugar a dudas, que el coaching telefónico, en coaching personal y ejecutivo, en mi caso no percibo ninguna diferencia en cuanto a resultados con respecto al coaching presencial. Me parecen muy efectivos ambos.

Eso sí, es muy importante que el coachee esté predispuesto a hacer coaching por teléfono. Siempre doy las dos opciones, presencial, telefónico, y desde hace un par de años, video conferencia a través de skype, para que la persona elija, no se puede decidir por nadie y no se la puede forzar. Y si no vive en mi ciudad, y quiere coaching presencial, pues o yo estoy dispuesto a desplazarme porque me compense, o ella está dispuesta a desplazarse, o a pagar el desplazamiento.

 

Yo personalmente percibo en la empresa aquí que todavía es poco receptiva a ello; parece que valoran mucho más la inversión que hacen si te ven la cara, pero por otra parte, como es frecuente que el directivo tenga que viajar o cambiar la agenda, y se corren serios riesgos que lo primero que contemple mover y aplazar es la sesión de coaching, ya tengo estipulado con ellos desde el comienzo que el que no estén aquí porque hayan tenido que desplazarse inopinadamente no es motivo para no tener la sesión, y en este caso es telefónica. Y lo aceptan sin problemas. Mi argumento es que el coaching necesita una cadencia y una frecuencia para mantener el avance sin lo cual no funciona.

Por otra parte, el coaching telefónico tiene unas grandes ventajas de a nivel de marketing del negocio:

- la principal: se abre tu mercado al mundo, ya no hay fronteras, con lo que pasas a tener 7000 millones de potenciales clientes, tantos como los que tengan un teléfono.

- no pierdes tiempo en desplazamientos, y sobre todo, no los pierde el posible cliente, con lo que le ofreces un valor añadido fundamental en nuestra era, muchas veces mucho más importante que el dinero: tiempo

- puedes hacer coaching desde donde tú estés, ganando en autonomía, flexibilidad, y en calidad de vida.

- Se pierde muy poco tiempo en la sesión: se empieza, se acaba, y ya está, no hay prolegómenos y despedidas
- y puedes usar materiales y recursos en el momento ya que estás por ejemplo en el despacho, o con el ordenador delante.

Por otra parte y como curiosidad, he notado que ante la apariencia de mayor anonimato que da el teléfono, el coachee en muchos casos se abre y se muestra antes.

Ha llegado un momento donde tengo el oído tan entrenado, que cuando hago una teleconferencia de una sesión de coaching, prefiero no mirar a la pantalla, porque me distraigo. A algunos de mis coachees no los conozco personalmente, ni sé como son, ni tampoco me importa, porque lo que me ha dictado el tiempo y la experiencia es que cuando dos personas quieren conectar, conectan y... aparece el coaching.

 

 

Tag(s) : #gestión del coaching
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